¿Qué es la terapia corporal de la que tanto se habla?
Vivimos en una época donde lo rápido manda: imágenes que pasan en segundos, videos que consumimos casi sin darnos cuenta, titulares que nos dicen mucho pero que pocas veces nos invitan a profundizar. En medio de esa velocidad, se ha vuelto cada vez más común escuchar términos como somatic experiencing, bioenergética, focusing, “terapias del cuerpo”...
Pero entre tanta información, surge la pregunta: ¿qué significa realmente terapia corporal?
¿Es una moda más dentro del mundo del bienestar?
¿Es lo mismo que un masaje?
¿O estamos hablando de algo mucho más profundo, con raíces científicas y con un impacto real en nuestra manera de sentir, vivir y relacionarnos?
Hoy quiero llevarte conmigo a recorrer esta curiosidad: desde los orígenes de la terapia corporal hasta cómo la vivo en mi consulta —y también como clienta— para que comprendas de dónde viene, por qué tiene sentido y qué puede ofrecerte.
✨ En este artículo encontrarás:
El origen de la terapia corporal – quién fue Wilhelm Reich y qué descubrió sobre el cuerpo y la mente.
La evidencia científica actual – cómo la neurociencia y la psicología del trauma confirman lo que Reich intuyó.
Lo que la terapia corporal NO es – despejando dudas y mitos comunes.
Cómo se trabaja en consulta – paso a paso de lo que ocurre en una sesión.
Mi experiencia como clienta – cómo viví en carne propia este proceso.
Preguntas para ti – reflexiones que te invitan a mirar tu propio cuerpo con curiosidad.
El papel del vínculo terapéutico – por qué la relación entre terapeuta y cliente lo cambia todo.
Una invitación final – para que te abras a la posibilidad de escuchar a tu cuerpo y explorar este camino.
El origen: Wilhelm Reich y la coraza caracterial
Hablar de terapia corporal es hablar de Wilhelm Reich (1897–1957), médico y psicoanalista austriaco. Reich comenzó trabajando en el psicoanálisis clásico, pero pronto observó algo que transformaría la manera de entender la psicoterapia:
👉 los mecanismos de defensa que construimos en la infancia no se expresan solo en pensamientos o actitudes, sino también en el cuerpo.
Reich llamó a este fenómeno “coraza caracterial”. Se trata de un conjunto de tensiones musculares crónicas y actitudes corporales que actúan como una armadura: nos protegen de experiencias dolorosas, pero al mismo tiempo nos limitan.
Un ejemplo:
Una persona que aprendió de niña a no llorar puede tensar de manera inconsciente la mandíbula y la garganta, creando rigidez en esa zona.
Alguien que tuvo que “cerrar” su corazón para no sufrir, puede mantener el pecho rígido, dificultando respirar profundamente o entregarse al amor.
La coraza nos protege… pero también nos encierra.
Para Reich, sanar no era solo un proceso mental, sino también corporal. Y fue pionero en crear métodos como la vegetoterapia caractero-analítica, donde la respiración, el movimiento y la expresión emocional ayudaban a liberar la energía bloqueada.
La ciencia actual: cuando el cuerpo confirma lo que Reich intuyó
En su tiempo, Reich fue muy polémico. Sus ideas fueron perseguidas y censuradas, pero con el paso de los años, la ciencia moderna ha confirmado muchas de sus intuiciones.
Hoy sabemos gracias a la neurociencia y la psicología del trauma que:
El cuerpo guarda memoria. No solo en la mente están los recuerdos, también en los músculos, en la respiración, en el sistema nervioso.
Experiencias difíciles pueden generar patrones fisiológicos de defensa: hipervigilancia, rigidez, falta de aire, dificultades para relajarse.
El sistema nervioso autónomo —explicado por la Teoría Polivagal de Stephen Porges— regula cómo respondemos al peligro o a la seguridad. Si no logramos procesar un evento, el cuerpo puede quedarse “atrapado” en la respuesta de defensa.
Esto explica por qué, aunque alguien pueda “entender” mentalmente su historia, todavía puede sentir ansiedad, bloqueos físicos o emociones que parecen incontrolables.
La terapia corporal se basa en esta evidencia: necesitamos incluir al cuerpo en el proceso terapéutico para sanar de manera completa.
Lo que la terapia corporal no es
Antes de seguir, es importante aclarar:
No es un masaje. Aunque pueda haber contacto físico, no se trata de relajar músculos por técnica, sino de acompañar lo que el cuerpo expresa.
No es una moda pasajera. Sus raíces son profundas y se han desarrollado en múltiples corrientes terapéuticas reconocidas.
No es invasiva ni forzada. No busca romper defensas de golpe, sino reconocerlas y acompañarlas hasta que puedan transformarse.
¿Cómo se trabaja la terapia corporal en consulta?
En mi experiencia, la terapia corporal es un encuentro profundo entre la clienta, su cuerpo y el vínculo que construimos juntas. Te cuento cómo lo abordo:
Escucha y observación.
Desde el primer momento presto atención a la postura, la respiración, la mirada, las tensiones. El cuerpo me habla tanto como las palabras.Respiración y conciencia.
Acompaño a que la persona respire, observe lo que siente y ponga atención a esas zonas que suelen pasar desapercibidas.Contacto seguro.
Si la persona lo permite, el contacto físico puede ser parte del proceso. No como técnica mecánica, sino como sostén y acompañamiento.Emergencia de emociones.
Muchas veces, al aflojar una tensión, surge una emoción: tristeza, rabia, miedo. No la forzamos, simplemente la dejamos aparecer y la acogemos.Integración.
El trabajo no termina en la descarga emocional. Es fundamental que la persona pueda integrar la experiencia, darle sentido, encontrar nuevas maneras de habitar su cuerpo y su vida.
En cada sesión, el ritmo lo marca la clienta. No hay prisa. No hay exigencia. Lo importante es que el cuerpo se sienta seguro para expresarse.
Mi experiencia como clienta en terapia corporal
Antes de acompañar a otras personas en este camino, yo también fui acompañada. Y puedo decir que vivir la terapia corporal como clienta fue una de las experiencias más transformadoras de mi vida.
Recuerdo que al inicio me costaba mucho “estar en mi cuerpo”. Mi mente siempre quería entender, analizar, dar explicaciones… y cuando mi terapeuta me invitaba a respirar más profundo o a sentir una tensión, me parecía extraño. ¿Qué podía encontrar en algo tan simple como poner atención al cuerpo?
Lo descubrí poco a poco.
Un día, al trabajar la respiración, apareció un nudo en mi garganta y, con él, unas lágrimas que llevaba años conteniendo. No eran lágrimas “nuevas”, eran viejas, atrapadas, de esas que uno guarda sin saber cómo. Al poder expresarlas, sentí un alivio inmenso, como si hubiera quitado un peso que siempre había cargado.
Otra vez, trabajando la tensión en mis hombros, apareció una rabia que nunca me había permitido sentir. En ese espacio seguro pude darle voz, sin miedo a ser juzgada. Fue como descubrir que mi cuerpo tenía un lenguaje propio, una sabiduría que yo nunca había aprendido a escuchar.
Esa experiencia me marcó profundamente: entendí que la terapia corporal no era una técnica más, sino un camino de autoconocimiento real, que une lo que pienso, lo que siento y lo que mi cuerpo expresa.
Hoy, como terapeuta, mi experiencia personal sigue siendo una brújula. Porque sé lo que se siente estar del otro lado, con miedo, con dudas, pero también con la esperanza de descubrir algo nuevo y auténtico de uno mismo.
Preguntas para ti
Quiero dejarte algunas preguntas, porque creo que la curiosidad abre caminos:
¿Has sentido alguna vez un nudo en la garganta al intentar hablar?
¿O un peso en el pecho cuando quieres expresar amor o dolor?
¿Notas tensiones en tu cuerpo que parecen estar “siempre allí”?
¿Te has preguntado qué historia guardan esas tensiones?
La mente puede convencernos de que “ya pasó”.
Pero el cuerpo, muchas veces, todavía espera ser escuchado.
El papel del vínculo
Uno de los aspectos más poderosos de la terapia corporal es el vínculo entre terapeuta y cliente.
No se trata solo de técnicas. El cuerpo se abre cuando se siente seguro. Y esa seguridad nace de la presencia, de la paciencia, del amor puesto en el acompañamiento.
En ese espacio de confianza, la coraza puede suavizarse por momentos. Es entonces cuando algo cambia: una respiración más libre, un músculo que se relaja, una emoción que se permite ser sentida.
No buscamos grandes transformaciones de golpe. Son esos pequeños momentos de conciencia los que, repetidos, abren el camino a una vida más auténtica y vital.
Una invitación
Quizás nunca lo has intentado. Tal vez pienses que la terapia es solo conversación y análisis. Pero…
¿Qué pasaría si dejas que tu cuerpo también participe en tu proceso de sanación?
¿Qué descubrirías si escuchas lo que tus tensiones llevan tiempo diciéndote?
¿Y si la llave para tu bienestar estuviera en la unión entre mente y cuerpo?
Para mí, la terapia corporal es exactamente eso: un regreso a la vitalidad, a la autenticidad y al contacto real contigo mismo.
Ese es el corazón de mi trabajo y el motivo por el que creé este espacio. Porque sé que, en un mundo donde todo pasa rápido, todavía existen personas curiosas que quieren ir más allá de lo superficial, que buscan leer, comprender, sentir y transformarse.
Y si has llegado hasta aquí, probablemente tú seas una de ellas 🌿.